martes, 19 de enero de 2016

RAFAEL PINEDA


Nació en Guasipati el 17 de Enero de 1926. Hijo de Zoilo L. Díaz y Blanca Sosa Grillet de Díaz. Fundó el Museo de Ciudad Bolívar en la Casa del Correo del Orinoco  Autor de una extensa y densa obra literaria. 
            Estudió periodismo en la Universidad Central de Venezuela, Literatura en la Universidad de Carolina del Norte e Historia y Crítica del arte en las Universidades de Roma; Florencia, Venecia y Bolonia.
Autor de diez libros de poesía, entre los que distinguimos El Resplandor de las palabras, Poemas para recordar a Venezuela, el pie de espuma, La casa del unicornio y Receso de la esmeralda.  Su poema Air de Familla, fue traducido al francés por Juan Liscano y Jacques Chaspier, en Paris 1957.  Asimismo su libro Poetas actuales de Venezuela, compilación de Luis Beltrán Guerrero fue traducido al griego por Matej Mateb, en Atenas, 1983.
Autor de las obras de teatro y novela: Los Conjurados, La inmortalidad del cangrejo y La Casa Flotante.
Asimismo escribió y publicó 35 trabajos de ensayo, historia y Crítica de arte, entre ellas, Creciente que son crónicas del Estado Bolívar publicada en Caracas en 1960 y bautizada en el Auditorio Simón Rodríguez de Ciudad Bolívar. Armando Reverón,  El crucifijo de Miguel Ángel, Los Navegantes de colores,  El oro, el cielo y la sangre; La nueva imagen de Bolívar, Retrato hablado de Venezuela,  Santo Tome de Guayana., Iconografía de Mariano Picón Salas, Pietro Tenerani, Los tres viajes de Francisco de Miranda  y Ciudad Bolívar no te mueves que voy a disparar.
Rafael Pineda trabajo muchos años en la Cancillería de la República.  Hablaba varios idiomas, entre ellos el inglés e Italiano, tan bien que le permitió traducir  al inglés la obra “Las Comadres de Caracas” de John Willianson, primer diplomático de Estados Unidos en Venezuela.  También al inglés los poemas de John Tagkiabue “Viaje a México” y los poemas  de Emily Dickinson. Este poeta, ensayista, periodista y crítico de arte que fue Rafael Ángel Díaz Sosa, nacional e internacionalmente conocido por el seudónimo literario de Rafael Pineda, falleció el martes dieciocho de Mayo, del 2004, pasadas las cinco de la tarde y a  la edad de 78 años en una Clínica de Caracas.

Adiós a un hijo intelectual de Guayana
El cuerpo de Rafael Pineda fue quemado y sus cenizas serán dispuestas en las instalaciones del Museo del Orinoco. Grupo de pintores, escritores, trabajadores de la plástica, editores y amigos acompañaron los restos mortales de Pineda, recordaron momentos gratos, y testimoniaron la importancia de la labor de preservación del patrimonio histórico nacional y regional que efectuó este guayanés universal.
Podemos decir que el 18 de mayo de 2004 falleció uno de los más prolíficos escritores nacidos en Guayana, Rafael Pineda tenía publicados más de 70 libros, muchos de ellos giraban acerca de temáticas relacionadas con la historia venezolana y su región de nacimiento. La partida de Pineda generó una serie de pronunciamientos en su honor por parte de renombrados hacedores de arte, críticos literarios, compañeros de tertulias, amigos de infancia y corresponsales epistolares.
Uno de los más claros expresando su sentir fue el escritor y crítico de arte Carlos Maldonado-Bourgoin. "Con Rafael Pineda se va un estilo de intelectual, que hoy día poco existe. En realidad, hoy los intelectuales están más pendientes de su persona que de la labor que están realizando. Rafael Pineda era un hombre que siempre tenía una palabra oportuna, que siempre le daba la mano a quien lo estaba buscando, que regañaba a la gente cuando lo merecía, que daba un consejo, una recomendación, por tanto era un hombre que estaba al servicio de la cultura, más allá que de la persona".

Dic 1986.
Reconocimiento dé los Estados Unidos
para el escritor guayanés Rafael Pineda
*Con motivo del cuadragésimo aniversario del Programa Ful­bright, Pineda es reconocido como importante factor de entendimiento entre los pueblos democráticos de Estados Unidos y Venezuela.
 El escritor y poeta Rafael Angel Pineda ha sido distinguido por el Embajador de los Estados Unidos en Venezuela, Otto Reich, en nombre del gobierno de los Es­ tados Unidos, con un importante reconocimiento a su labor en beneficio del entendi­miento entre los pueblos democráticos de Venezuela y Estados Unidos.
La distinción otorgada a Pineda es en la  ocasión del cuadragésimo aniversario del Programa Fulbright y en la misma se  señala que el escritor es reconocido por  contribuir al incremento del mutuo entendimiento entre el pueblo de Venezuela y el pueblo de los Estados Unidos de América a través de su labor intelectual".
Pineda, crítico de arte, escritor, poeta y dirigente importante de la cultura en  Venezuela es reconocido a través de sus  obras en el ámbito internacional. Nume­rosas bibliotecas del mundo registran entre su patrimonio diversas obras de Ra­fael Pineda, quien ha dedicado parte de
su trabajo, experiencia y capacidad a re­saltar la historia de Guayana sus perso­najes y sus artistas.
Ciudad Bolívar, así como toda Guaya­na y el país, le deben a Pineda un gesto y un esfuerzo invalorable y de gran tras­cendencia como ha sido el haber dotado, promovido y fundado el MUSEO DE CIU­DAD BOLIVAR en la Casa del Congreso de Angostura, contando con su pasión ve­nezolanista, alto sentido del gentilicio guayanés y una inagotable energía y opti­mismo para promover el apoyo de a esta idea ya realizada haciendo honor a su idoneo y genuino amor por su patria chica.
Este reconocimiento de los Estados Unidos para el intelectual Rafael Pineda viene a sumarse a otros que diversos paí­ses del mundo le han otorgado, así como importantes condecoraciones y títulos re­cibidos por su obra de trascendencia en beneficio de la cultura universal.

La última obra de Rafael Pineda
El 9 de mayo de 2001 la prensa informó de la circulación en Caracas de un nuevo libro de Rafael Pineda, -Iconografía de Francisco de Miranda-, el primero que sobre esta materia se ha escrito en Venezuela.
La edición fue patrocinada conjuntamente por la Comisión Presidencial para la Conmemoración del 250 Aniversario del Natalicio del Generalísimo Francisco de Miranda, el Ministerio del Interior y Justicia y el Banco Industrial de Venezuela. La imprimió la Editorial Arte.
En el mimo se halla un capítulo sobre un retrato de Miranda, obra del italiano Tomás Barbalonga, que se encuentra en Ciudad Bolívar.  Se trata de un óleo sobre tela, 86 x 66 cm, firmado y fechado el 16 de marzo de 1953 en la cámara municipal.
Relata el crítico de arte Rafael Pineda  que son “Gamas muy castigadas, propias de una paleta de europeo, empleó el artista para efigiar aquí al Precursor a quien representa en época que se co­rresponde con sus actuaciones como uno de los protagonistas de la avanzada de la Revolución Francesa en Bélgica y Holanda para enfrentarse a los austro-prusianos. Esta marcialidad se pone de manifiesto en la actitud que es al mismo tiempo la del citoyen, para quien cada derecho adquirido significa asimismo un deber republicano, porque de ambos depende precisamente el curso que to­mará la historia.
Con el flujo inmigratorio de Italia a Venezuela que se intensificaría cada vez más en la década del Cincuenta, Barnalonga desembarcó en La Guaira, dio seguramente un salto a Caracas que ya hervía de paisanos, para proseguir a Ciudad Bolívar don­de se encontraba en 1949. Quizás hasta aquí lo lle­vó la curiosidad por conocer el Orinoco, si es que ya no había sido palabreado para dirigir la Escuela Municipal de Pintura y Dibujo que se abrió de la planta baja de una casona esquinera de la  la Calle Boyacá. Pronto se corrió la voz los interesados, jóvenes la mayoría, acudieron inscribirse en ambos cursos.
El 15 de septiembre de 1950 Barbalonga concluyó y fechó un retrato al óleo del niño y futuro  abogado José Miguel Gómez Bello, que fue comisionado por su padre el Dr. José Miguel Gómez Rangel. Éste adquirió, del mismo pintor, dos aproximaciones al paisaje de vivacidad neo-impresionista, también al óleo: Vista de la Calle El Zanjó, El jardín, donde florece asimismo una muchacha (colección Clementina Bello de Gómez Rangel). El niño posaba durante media hora cada vez para Barbalornga no sin grande esfuerzo de su parte al verse sometido a la inmovilidad, aunque finalmente se rendir a la concentración que el artista ponía en cada pi celada después de ojear rápidamente al modelo.
Un número considerable de pinturas y dibujos.  132 en total, expusieron en la biblioteca-audito­rium del Grupo Escolar Estado Mérida los alumnos de Barbalonga que para entonces, 20 de di­ciembre de 1952, sumaban catorce. En el catálogo  alternan los paisajes del Orinoco y de sitios característicos de Ciudad Bolívar, con retratos y bodegones, obras de las cuales firma una veintena.
Carlos Vaccaro, italiano como el profesor, y otra tantas Andrés Fajardo, quien posteriormente ingresaría al sacerdocio. Los otros expositores: Irma Barceló Sifontes, Carmen Barroso, Juan Corredor  Carlos Cova, Andrés Enríquez, Isaura Espinoza César Gómez, Fu Keima, Trina Luque, Argenis Macías, Tomás Pulido y Teresa Tiapa. Irma, una las hijas de José Manuel BarcelóVidal, entonce Presidente del Estado Bolívar, recibió privada­mente las lecciones de Barbalonga, en una media agua de la Casa de los Gobernadores que fue acondicionada al efecto.
Por ese tiempo, Barbalonga comenzó a pintar el retrato de Josefina Marten de Villegas, joven y bella estudiante de guitarra; pero el óleo quedó incon­cluso porque el esposo de la efigiada, Raúl, a la quinta pose y sin más ni más, decidió suspender las sesiones que se llevaban a cabo en su casa”.



No hay comentarios:

Publicar un comentario