domingo, 7 de febrero de 2016

ELÍAS YNATY

Desde Cartagena de Indias donde nació en 1919 lo trajo su padre y en la Angostura del Orinoco se ha quedado hasta nuestros días. Aquí estudió y se hizo preuniversitario hasta que alcanzó el título de Pediatra en la Universidad Central de Venezuela.
Ejerció la medicina privada, la medicina pública, y la docencia en la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente, en la que fundó la cátedra de Pediatría en 1964 y de donde salieron dos libros que cubren su ausencia de jubilado en las aulas: Semiología Pediatrica, Premio Nacional de Pediatría "Pastor Oropeza" y textos obligatorios de la Unidad de Ciencias de la Salud.
Indudablemente que como pediatra, el doctor Inaty ha salvado muchas vidas, y en calidad de docente, contribuido a formar médicos a lo largo de dos decenios. Pionero junto con Carmen Luisa Arocha de Piñango, de la Fototerapia en Venezuela y también iniciador de la presencia permanente de la madre al lado de su hijo enfermo en el Hospital Universitario Ruiz y Páez, partiendo del principio social de que el niño cuando está enfermo es cuando más necesita a la madre. Hasta entonces el niño hospitalizado sólo recibía el calor de su madre tres veces por semana.
Sin necesidad de militar en partido, ha desempeñado cargos político-administrativos como el de miembro Directorio de la Corporación Venezolana de Guayar, Presidente, en ejercicio de la representación popular, Concejo Municipal de Heres.
Fue durante varios años Presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, Seccional Ciudad Bolívar, miembro -lo sigue siendo- del Consejo Superior de la  Fundación del Museo de Arte Moderno "Jesús Soto". Cargos que denotan su constante preocupación por la cultura bolivarense, particularmente por las letras, a la que le ha dedicado su libro "Las Cenizas del Día" con raíces en el surrealismo de André Breton que en Ciudad Bolívar tuvo novedosos seguidores, como el propio lnaty, Alarico Gómez, Jean Aristeguieta, Arquímedes Brito y José Ramón del Valle  Laveaux, integrantes del grupo literario "Aureoguayanc opuesto a la poesía tradicionalista y contra el cual se enfiló entonces unos cuantos arcabuces, entre ellos, el de misterioso columnista del vespertino "El Luchador llamado Juan Manuel Kepler Ruiz.

Después de "Cenizas del Día", Inaty ha publicado "Tiempo Recio" y "Rumor de la Memoria", todos poemas Ahora incursiona en la narrativa vivencial con este li "Remembranzas" que recorre veinte años de infancia y adolescencia entre las crecidas y estiajes de una ciudad  siempre ha vivido frente al río.

Elías Ynaty Premio Nacional de Pediatría 

*Concurrió con su obra "Manual de Semiología Pediátrica", en la que plantea un cambio de actitud en la formación del médico
-Queremos un médico distinto, un médico integral, que aprecie al paciente como un todo y no como un ente aislado de su familia y de su comunidad"

Ciudad Bolívar, 3.12.68 (Especial, Américo  Fernández)
Anoche cuando en el gre­mio de médicos se escrutaban los votos para elegir nueva di­rectiva, el doctor Oscar Contre­ras anunció la buena nueva: "El jurado que calificó los trabajos presentados para la opción al Premio Nacional de Pediatría "Pastor Oropeza" - favoreció al Dr. Elías Ynaty, por su obra "Manual de Semiología Pediá­trica".
Los presentes prorrumpieron en aplausos y se levantaron para abrazar al galardonado que toda­vía no salía de su sorpresa; pues estaba compitiendo en el concur­so con trabajos no individuales sino de equipos.
Este premio, instituido por el SAS el 22 de junio de 1964 y que  se ha convertido en uno de los galardones sobresalientes de esta especialidad por el crédito de quienes lo han ganado, consiste en medalla de oro, diploma de honor y 2.000 bolívares.
El Premio lo ganó el año pasa­do, el doctor Hernán Méndez Castellano, director del Centro Clínico de Nutrición, con un tra­bajo en el cual intervinieron cuatro médicos y el mismo trata
eI hambre en el niño venezolano.
Este año ha sido el "Manuel de Semiología Pediátrica" que acaba de ser editado en los talleres de l Universidad de Oriente, la obra laureada y con la cual su autor trata la búsqueda de la adopción de un cambio de acti­tud en la formación del médico, tanto a nivel de pregrado como
de postgrado, a fin de familiarizarlo en el enfoque integral an­te cualquier entidad nosológica.
El doctor Elías Ynaty nos dijo en su lenguaje sencillo que el premio lo considera como un triunfo de la Universidad que le dio oportunidad de incorporarse a la docencia, lo cual lo obligó a estudiar y a perfeccionarse cada vez más.
Consideró —dijo— que este triunfo pertenece por igual a los pediatras Pastor Oropeza y Espi­ritu Santo Mendoza que contri­buyeron esencialmente en mi formación.
El doctor Elías Ynaty, con me­dio siglo de vida a cuesta, casado con Lola Bello, es padre de cua­tro varones y una hembra.
Se graduó de médico cirujano en 1953 y pertenece a la promo­ción Doctor Francisco de Venan­zi. Se especializó en pediatría el 58. Cinco años después cumplió un curso de entrenamiento do­cente en el campo de la Pedia­tría para incorporarse como
Profesor Asociado y Jefe del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente. Ha publicado diez trabajos científicos basados en su expe­riencia adquirida durante diez años en el Hospital Universitario "Ruiz y Paéz" y ha sabido alter­nar con acierto sus inquietudes científicas con el arte. Es Vice­presidente de la Casa de la Cul­tura, miembro de la Asociación de Escritores y el año pasado publicó uno de sus libros de poesía: "Las Cenizas del Día". El  porque de este Manual ahora laureado de Semiología pediátrica? El doctor Ynaty lo explica en dos partes: —Primero, el Departamento de Pediatría de la Escuela necesita­ba un libro como éste, ya que el pensum de estudios de nues­tra universidad prevé en la en­señanza un semestre de semio­logía pediátrica y la bibliografía en este campo era muy escasa y, además, ninguno de los textos conocidos se adaptaba a la filo­sofía y doctrina de la UDO. Se­gundo, tenía que hacer un traba­jo de investigación que fuera de significación y en suma que sir­viese de aporte a la bibliografía nacional y contribuyese en mi ascenso de Profesor agregado a Profesor Asociado.
El libro de 184 páginas, prolo­gado por el doctor Espíritu San­to Mendoza es sin duda una contribución a la formación inte­gral del médico.
Nuestra Universidad que es ex­perimental, se caracteriza por su empeño en formar un médico distinto, un médico integral que
aprecie al paciente como un todo y no como un ente aislado de la familia y de su comunidad. De allí —explica el Dr. Ynaty— que se hace impostergable que el médico comience a palpar la realidad social, económica, cultu­ral y emocional que rodea al niño venezolano, porque es la única forma de asumir una acti­tud cónsona con la realidad na­cional. En este sentido, modifica sustancialmente en su libro, la historia pediátrica con el fin de llegar no sólo al diagnóstico clí­nico, sino también al de la estructura estructura de la familia con su cor­tejo social económico y cultural. Contrario al criterio general, el doctor Elías Ynaty es de los que consideran la Pediatría no como una especialidad sino como la medicina general aplicada al hombre en su etapa más delicada que es la del crecimiento y desa­rrollo tanto físico y mental co­mo psíquico y emocional.
—Es la única rama de la medi­cina que está más ligada a los problemas sociales. Si hay algu­na especialidad donde el médico palpa mejor los problemas so­ciales de la comunidad es esta la de la Pediatría —enfatizó.
Luego redondea su concepto al expresar que un niño criado en buen ambiente, con buena nutri­ción y una educación apropiada puede llegar a ser un ciudadano cabal y apto, para el desarrollo del país.
—¿Cree usted que la solución está en la socialización de la medicina?
—Soy partidario de la sociali­zación de la medicina, pero creo que una socialización parcial no es suficiente para solucionar el problema de la salud.
—¿Pero la remedia?
—La remedia porque se inclina a conocer la biografía social y. económica de nuestra comunidad.
El doctor Ynaty aclara que no basta con conocer la biografía social y económica de la co­munidad sino que hay que sen­sibilizar a los médicos en un cambio de actitud, que no sólo. tome en cuenta el soma, es decir, la enfermedad, sino los problemas que están incidiendo en el deterioro de la salud. Co­nociendo tales problemas, se pueden plantear con carácter a los organismos competentes.
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